El 12 de junio de 2011 interpuse una denuncia por injurias y amenazas contra C.Y.M., la persona que --siempre presuntamente, claro-- desde hace ya tiempo me está sometiendo a una verdadera tortura psicológica. Por supuesto, la susodicha persona no actuaría de esta forma si no contara con el apoyo de sus amigos más incondicionales y de algunos vecinos.
La denuncia anteriormente citada ha sido admitida a trámite y he sido llamado a comparecer como denunciante en el juicio de faltas por amenazas que se celebrará el próximo 25 de octubre de 2011 en el Juzgado de Instrucción nº 4 de Valladolid.
Espero que en este primer juicio se empiece ya a hacer justicia. Yo sólo estoy luchando por defender mi dignidad, mi derecho al descanso y también para evitar que mi salud se resienta aún más. Es muy probable que la denunciada acuda al juicio con testigos; sólo espero que éstos sean conscientes en todo momento de que mentir ante un juez es delito.
No tengo muchas esperanzas depositadas en el resultado final del juicio, pero han de saber todos aquellos que --por razones que desconozco-- se han empeñado en hacerme la vida más difícil que esto es sólo el comienzo y que no estoy dispuesto a dejarme amedrentar, ya no. Por muy solo que pueda llegar a estar en esta lucha, no pienso parar hasta que se haga justicia o hasta que quien ha proferido amenazas contra mi persona finalmente lo cumpla y me acabe matando.
Actualización a martes 25 de octubre de 2011:
Durante la celebración del juicio, la abogada de la denunciada ha intentado utilizar mis contenidos en la Red para afirmar que lo que me mueve es mi aversión al ruido, un sentimiento que --según ella-- descargo sobre la acusada, sobre la que afirma que siento una cierta animadversión.
Dicha abogada también ha hecho mucho hincapié en alguna inexactitud reflejada en el escrito de mi denuncia, sin tener en cuenta el estado de nervios en el que solemos encontramos las personas normales al efectuar una denuncia.
Por otra parte, la acusada ha ido acompañada de siete testigos. La acusada ha negado los hechos, como era de esperar. Ha declarado uno de sus testigos, quien también ha negado los hechos y ha recalcado ser amiga de la acusada. El juicio de faltas ha quedado visto para sentencia.
Por todo esto, he de decir que parece que ahora también se me quiere tapar la boca aquí en la Red, tergiversando interesadamente mis opiniones y viendo difamaciones donde no las hay. Todo lo que cuento aquí se ajusta estrictamente a la verdad; si acaso alguien pretende utilizar lo escrito aquí en mi perjuicio, quiero resaltar el hecho de que me quedo corto en mis apreciaciones personales y ante todo procuro actuar con prudencia.
viernes 23 de septiembre de 2011
lunes 30 de agosto de 2010
El Caso de La Overuela
La Overuela es un barrio perteneciente a la ciudad de Valladolid, situado hacia el norte del municipio y relativamente alejado del casco urbano. Es un lugar que a día de hoy aún sigue destacando por su tranquilidad, pero parece que siempre ha de haber "gente" que disfruta rompiendo la paz y haciendo el mayor daño posible. En este caso que me dispongo a relatar, los "presuntos" ruidosos y sus presuntos cómplices aprovechan el abandono que sufre el barrio por parte del Ayuntamiento de Valladolid para hacer de las suyas, pasándose por el forro todas las ordenanzas, normativas y leyes que regulan la convivencia ciudadana.
En el caso que nos ocupa, el mayor foco de ruidos se centra en la calle Diezmos, más concretamente en el domicilio de C.Y.M., quien durante más de diez años ha venido demostrando por activa y por pasiva que no la importa en absoluto que sus ruidos puedan molestar y afectar a la salud del resto del vecindario, con tal de poder satisfacer sus instintos e imponer su "santa" voluntad. Los ruidos que se han venido generando habitualmente desde dicha vivienda han ido desde las "conversaciones" a voz en grito hasta los intensos ladridos del perro y, sobre todo y ante todo, la música a muy alto volumen.
Para hablar de este caso, me he de remontar al mes de agosto del año 1997, cuando tomé posesión de un adosado en La Overuela, precisamente huyendo de otro problema de ruidos del que quizás hable en otra ocasión y que no viene al caso. No sabía entonces lo que me esperaba y, a pesar de que C.Y.M. puso la música alta desde el primer día, lo consideré en un principio como una celebración y no perdí la ilusión de poder disfrutar de una vida mejor. Las primeras señales de alarma me vinieron a través de un vecino que educadamente se quejaba del ruido; la reacción de C.Y.M. y compañía ante dichas quejas iban desde la indiferencia hasta el desafío, haciendo siempre caso omiso de lo que se las pedía: un poco de respeto y de consideración para con los demás.
La pesadilla comenzó para mí en el año 2006, cuando detecté que el volumen de la música había aumentado progresivamente y se prolongaba más en el tiempo. El viernes 27 de julio de 2007 --a las 23:15 horas-- me vi obligado a llamar a la policía municipal para que acudiese al lugar y tomara las medidas que considerara más oportunas; así se hizo y los agentes me aseguraron que iban a dar parte en forma de denuncia. Este hecho tuvo consecuencias inmediatas: la mañana siguiente fue un infierno en forma de música altísima, provocaciones e insultos por parte de C.Y.M.
La situación no mejoró y, lo que es peor, me vi absolutamente solo ante aquella situación. Ningún vecino me apoyó y comencé a ser víctima de una campaña de descrédito cuyos efectos se prolongan hasta el día de hoy. La mala fe de C.Y.M. se ha ido incrementando con el paso del tiempo, al verse amparada por la mayoría de los vecinos. Estos son los signos más destacados de su mala fe:
Escribiendo esta entrada pretendo que quede constancia de que dichos actos incívicos me molestan profundamente, hasta el punto de que están deteriorado mi salud psíquica y física, por lo que me veo en la obligación de luchar para que los responsables paguen por los daños que han causado y por los que están causando en la actualidad, cuando ya se atreven a proferir --a gritos-- claras amenazas de muerte. Aun en el caso de que mis vecinos me dejen solo en esta lucha, no pienso permitir que se juegue tan impunemente con mi salud y, a partir de ahora, tomaré todas las medidas legales que estén a mi alcance hasta que consiga mi objetivo o hasta que mis fuerzas me abandonen.
Actualización a sábado 11 de junio de 2011:
Una vez más, C.Y.M. y "compañía" han montado una ruidosa "fiesta", con la correspondiente música a volumen alto y sus consustanciales gritos. Como siempre, lo que nos pase al resto de vecinos les importa un bledo y una vez más el único que se ha quejado ante tal situación he sido yo.
Ante tales hechos, he tenido que llamar nuevamente a la policía municipal. Hacia las 22:15 horas de la noche se personó una pareja de agentes en mi domicilio, procediendo a aplicar la Ordenanza de Protección de la convivencia ciudadana y prevención de actuaciones antisociales del Ayuntamiento de Valladolid. Cuando C.Y.M. se aseguró de que la policía había abandonado el lugar, comenzó a proferir los típicos gritos, en forma de injurias graves y amenazas de todo tipo dirigidas claramente hacia mi persona.
Actualización a domingo 12 de junio de 2011:
Los insultos y las provocaciones por parte de C.Y.M. continúan con saña y mala fe. Llamo otra vez a la policía municipal y se personan en mi casa a las 00:30 horas. Los agentes proceden a aplicar la normativa vigente y me aconsejan que formule una denuncia por injurias y amenazas, enviando para ello los datos de filiación pertinentes a la policía nacional.
Hasta donde yo sé, los ruidos se prolongaron hasta las 03:30 horas de la madrugada, momento en el que el cansancio acumulado pudo conmigo y me dormí.
A las 09:17 horas de la mañana siguiente formalizo la correspondiente denuncia --por injurias y amenazas graves-- en la comisaría de policía que se me había indicado previamente. Al escribir estas líneas, la música de mis presuntos victimarios continúa resonando en mis oídos: ¡Gritan, luego cabalgamos!
En el caso que nos ocupa, el mayor foco de ruidos se centra en la calle Diezmos, más concretamente en el domicilio de C.Y.M., quien durante más de diez años ha venido demostrando por activa y por pasiva que no la importa en absoluto que sus ruidos puedan molestar y afectar a la salud del resto del vecindario, con tal de poder satisfacer sus instintos e imponer su "santa" voluntad. Los ruidos que se han venido generando habitualmente desde dicha vivienda han ido desde las "conversaciones" a voz en grito hasta los intensos ladridos del perro y, sobre todo y ante todo, la música a muy alto volumen.
Para hablar de este caso, me he de remontar al mes de agosto del año 1997, cuando tomé posesión de un adosado en La Overuela, precisamente huyendo de otro problema de ruidos del que quizás hable en otra ocasión y que no viene al caso. No sabía entonces lo que me esperaba y, a pesar de que C.Y.M. puso la música alta desde el primer día, lo consideré en un principio como una celebración y no perdí la ilusión de poder disfrutar de una vida mejor. Las primeras señales de alarma me vinieron a través de un vecino que educadamente se quejaba del ruido; la reacción de C.Y.M. y compañía ante dichas quejas iban desde la indiferencia hasta el desafío, haciendo siempre caso omiso de lo que se las pedía: un poco de respeto y de consideración para con los demás.
La pesadilla comenzó para mí en el año 2006, cuando detecté que el volumen de la música había aumentado progresivamente y se prolongaba más en el tiempo. El viernes 27 de julio de 2007 --a las 23:15 horas-- me vi obligado a llamar a la policía municipal para que acudiese al lugar y tomara las medidas que considerara más oportunas; así se hizo y los agentes me aseguraron que iban a dar parte en forma de denuncia. Este hecho tuvo consecuencias inmediatas: la mañana siguiente fue un infierno en forma de música altísima, provocaciones e insultos por parte de C.Y.M.
La situación no mejoró y, lo que es peor, me vi absolutamente solo ante aquella situación. Ningún vecino me apoyó y comencé a ser víctima de una campaña de descrédito cuyos efectos se prolongan hasta el día de hoy. La mala fe de C.Y.M. se ha ido incrementando con el paso del tiempo, al verse amparada por la mayoría de los vecinos. Estos son los signos más destacados de su mala fe:
- Cuando pone la música, abre puertas y ventanas para que lo oiga el mayor número de gente posible.
- Ha puesto la música a todo volumen durante cortos espacios de tiempo --de unos 45 minutos de duración--, que es lo que ella calcula que tarda en acudir la policía municipal. Así pretende hacer creer la tremenda falsedad de que de día no pasa nada por pasarse con los decibelios.
- Corta las canciones para "pillar" a algún vecino quejándose y tener la absurda excusa de poner la música aún más alta.
- Sube y baja el volumen de manera sucesiva, en un claro signo de provocación.
- Cuando sólo desea provocar, suele poner canciones cuyas letras puedan ofender a las potenciales víctimas.
- En sus insoportables tertulias de parcela, siempre aprovecha la situación y eleva la voz para zaherir veladamente a los que critican su actitud.
- Hay veces que pone alta la música por el mero hecho de habernos oído hablar previamente, sobre todo cuando se siente más eufórica por los efectos típicos de toda "fiesta" (entre esos efectos habituales destaca el de sentirse inmersa en un ambiente de total impunidad al verse arropada por el grupo).
- C.Y.M. y compañía no tienen ningún reparo en poner la música y/o ponerse a hablar en voz alta en plena noche. Si alguien se queja, lo más probable es que C.Y.M. comience a proferir todo tipo de insultos y de amenazas.
Escribiendo esta entrada pretendo que quede constancia de que dichos actos incívicos me molestan profundamente, hasta el punto de que están deteriorado mi salud psíquica y física, por lo que me veo en la obligación de luchar para que los responsables paguen por los daños que han causado y por los que están causando en la actualidad, cuando ya se atreven a proferir --a gritos-- claras amenazas de muerte. Aun en el caso de que mis vecinos me dejen solo en esta lucha, no pienso permitir que se juegue tan impunemente con mi salud y, a partir de ahora, tomaré todas las medidas legales que estén a mi alcance hasta que consiga mi objetivo o hasta que mis fuerzas me abandonen.
Actualización a sábado 11 de junio de 2011:
Una vez más, C.Y.M. y "compañía" han montado una ruidosa "fiesta", con la correspondiente música a volumen alto y sus consustanciales gritos. Como siempre, lo que nos pase al resto de vecinos les importa un bledo y una vez más el único que se ha quejado ante tal situación he sido yo.
Ante tales hechos, he tenido que llamar nuevamente a la policía municipal. Hacia las 22:15 horas de la noche se personó una pareja de agentes en mi domicilio, procediendo a aplicar la Ordenanza de Protección de la convivencia ciudadana y prevención de actuaciones antisociales del Ayuntamiento de Valladolid. Cuando C.Y.M. se aseguró de que la policía había abandonado el lugar, comenzó a proferir los típicos gritos, en forma de injurias graves y amenazas de todo tipo dirigidas claramente hacia mi persona.
Actualización a domingo 12 de junio de 2011:
Los insultos y las provocaciones por parte de C.Y.M. continúan con saña y mala fe. Llamo otra vez a la policía municipal y se personan en mi casa a las 00:30 horas. Los agentes proceden a aplicar la normativa vigente y me aconsejan que formule una denuncia por injurias y amenazas, enviando para ello los datos de filiación pertinentes a la policía nacional.
Hasta donde yo sé, los ruidos se prolongaron hasta las 03:30 horas de la madrugada, momento en el que el cansancio acumulado pudo conmigo y me dormí.
A las 09:17 horas de la mañana siguiente formalizo la correspondiente denuncia --por injurias y amenazas graves-- en la comisaría de policía que se me había indicado previamente. Al escribir estas líneas, la música de mis presuntos victimarios continúa resonando en mis oídos: ¡Gritan, luego cabalgamos!
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martes 15 de junio de 2010
La problemática medioambiental de los vecinos del barrio de Sa Riba (Ibiza)
Hace unos días recibí una carta de la presidenta de la Asociación de Vecinos Sa Riba, en la que se exponen varias de las actuales reivindicaciones de los vecinos del barrio ibicenco de Sa Riba. Dado que dichas demandas me parecen justas y están expuestas con corrección, me dispongo a transcribirlas aquí:
Cecilia Galbis, presidenta de la Asociación de Vecinos Sa Riba:
«La degradada situación medioambiental que sufren los vecinos de Sa Riba y alrededores ha sido expuesta oficialmente por la UNESCO en su informe sobre Ibiza (Eivissa). Se destaca en él que es necesaria una "reorganización para suprimir los mayores impactos físicos en los vecinos de Sa Riba, Sa Peña y La Marina, que incluyen vibraciones de los motores de los barcos, polución y ruido procedente de los grandes barcos y del tráfico de embarque y/o desembarque, con contenedores llevando carga a la isla". Se subraya también en el citado informe la inmensa presión turística que recibimos en 2-3 meses y señala al respecto que "no se ha hecho un uso efectivo de la declaración de Patrimonio de la Humanidad, un hecho que permite que se mantenga una inmensa presión en las fuentes de los recursos, incluyendo las áreas específicas catalogadas como Patrimonio de la Humanidad"; también se indica que "es necesaria la diversificación del turismo" y ha recomendado específicamente "actuaciones coordinadas para mejorar las experiencias de los visitantes, que deben incluir explicaciones testimoniales sobre la fragilidad del entorno y un comportamiento más ecológico del turismo, también en cuanto al nivel de sonido".
El Ayuntamiento de Ibiza debe tener en cuenta este informe, consultar con los vecinos sus proyectos y adaptarlos a una situación real; compartir sus problemas y actuar correctamente para lograr solucionarlos o al menos mitigarlos en la medida de lo posible. Los vecinos hemos tenido conocimiento por la prensa de que el consistorio ha firmado un convenio para reactivar la zona del puerto (¿?). Se intenta fomentar la actividad para ayudar a los bares y discotecas. Con actuaciones que impliquen un mayor nivel de decibelios y una mayor presión turística se está ignorando a la UNESCO. La verdad es que en Ibiza pasan cosas muy raras, incluso totalmente contradictorias. Como no hay espacios libres y está todo invadido, ¿actuarán en los tejados, o de nuevo en los balcones, donde ya tuvimos un Dj?
El puerto de Ibiza sale en la televisión nacional cuando se quiere dar un ejemplo de desmadre y descontrol. Los políticos municipales no visitan el puerto, ¿pero tampoco ven la tele?. El programa de Concha García Campoy --en la cadena cuatro-- en el que salían los bares del puerto el verano pasado, ¿lo han visto? ¿Qué dicen? ¿Qué hacen?
Es necesario que impere el sentido común y que el consistorio retome el ejercicio de sus funciones en el puerto --que parece ser una zona libre de cumplimientos legales--, con pasos prioritarios y urgentes: hacer cumplir que la música al exterior cese a las 12 de la noche, como está establecido; suprimir los altavoces del exterior de los bares; retirar al Dj ilegal de la calle Garijo --que lleva años poniendo música en la puerta del establecimiento-- y en general adecuar la actividad de cada establecimiento a las normas estipuladas en su respectiva licencia; eliminar la ocupación injustificada de la vía pública, dejando espacio para entrar tranquilamente en las casas; hacer que los bares finalicen su actividad a las 3,30 horas de la madrugada, su hora; retirar a los relaciones públicas de la calle; evitar las aglomeraciones de gente dando gritos; hacer cumplir que los restaurantes --como "El Juanito"-- no pasen a ser bares de ruido y que no puedan abrir sin los correspondientes permisos legales; incrementar la vigilancia y el control. El Ayuntamiento de Ibiza es el único de las ciudades patrimonio que autoriza que sus terrazas estén abiertas hsta las 3,30 horas de la madrugada. ¿Acaso no se podría reducir este horario a las 2,30 horas?
La Ordenanza Acústica establece la posibilidad de declarar una zona acústicamente saturada cuando sea necesario. Cumplan esta disposición, no hagan lo contrario, puesto que el ruido es una forma de tortura que impide vivir con normalidad y descansar correctamente, pudiendo afectar gravemente a la salud física y/o psíquica.
En nuestro abandono, están olvidadas también las normas urbanísticas de obligado cumplimento. El PEPRI, en su artículo 16.9 especifica para Sa Riba: "Creación del nuevo espacio verde de Sa Riba y urbanización parcial del carrer d´Enmig y de Cipriano Garijo. Y en el artículo 10: "Creación del
nuevo espacio verde del frente de la Avenida del Puerto y urbanización parcial de Cipriano Garijo. En estos espacios verdes obligatorios podríamos disfrutar todos de un mejor medio ambiente, y hace falta. En cambio, en vez de plantas, árboles y flores tenemos una invasión de este espacio público, por el que se reparten ingresos la Autoridad Portuaria o el Ayuntamiento, según las zonas: la gigantesca ocupación de taburetes en la confluencia de Garijo y Vicente Soler la cobra el Ayuntamiento; taburetes --al aire libre, en la vía pública y cubiertos por plásticos durante el día-- en vez de zonas verdes es un cambio antidemocrático y claramente injusto. El artículo 88 de la susodicha norma señala también que "en la vía pública tan sólo se permiten parasoles de color blanco, plegables y sin fijar al pavimento"; los enormes toldos, las extrañas construcciones plásticas gigantes y fijas --impresionantes las que permite el
ayuntamiento en Vicent Soler-- están, por lo tanto, de más; el artículo 142 del capítulo V especifica que los conductos de humos no podrán situarse en el exterior.
Las inversiones del Ayuntamiento deben ser coherentes y lógicas. Gástense el dinero del que disponen --que es de todos-- en proteger el entorno, en mejorar la habitabilidad del barrio, en aumentar el presupuesto de asuntos sociales y solidarios, que hay mucha gente pobre y gente que pasa hambre; en políticas integradoras que tengan más en cuenta al vecino, que es quien de forma violenta recibe cotidianamente el daño de verse inmerso en esta zona tercermundista, en la que se ve privado de derechos y libertades de forma muy preocupante; en arreglar infraestructuras, en retirar los tendidos eléctricos que cuelgan en las calles. Subvencionen la reparación de los tejados que se hunden, los balcones que se caen --el último en diciembre de este año, en la calle d´Enmig--, acaben el trabajo iniciado por el Patrimonio hace años. Añadan también un tanto para el pequeño comercio que en las calles próximas de La Marina intenta abrir en invierno --entre otras cosas, para que el centro histórico no esté muerto-- y que hace un esfuerzo importante para no tener que echar el cierre definitivamente.
Los vecinos somos frágiles. Por favor, respétennos.»
«La UNESCO, el Ayuntamiento y el puerto.»
Cecilia Galbis, presidenta de la Asociación de Vecinos Sa Riba:
«La degradada situación medioambiental que sufren los vecinos de Sa Riba y alrededores ha sido expuesta oficialmente por la UNESCO en su informe sobre Ibiza (Eivissa). Se destaca en él que es necesaria una "reorganización para suprimir los mayores impactos físicos en los vecinos de Sa Riba, Sa Peña y La Marina, que incluyen vibraciones de los motores de los barcos, polución y ruido procedente de los grandes barcos y del tráfico de embarque y/o desembarque, con contenedores llevando carga a la isla". Se subraya también en el citado informe la inmensa presión turística que recibimos en 2-3 meses y señala al respecto que "no se ha hecho un uso efectivo de la declaración de Patrimonio de la Humanidad, un hecho que permite que se mantenga una inmensa presión en las fuentes de los recursos, incluyendo las áreas específicas catalogadas como Patrimonio de la Humanidad"; también se indica que "es necesaria la diversificación del turismo" y ha recomendado específicamente "actuaciones coordinadas para mejorar las experiencias de los visitantes, que deben incluir explicaciones testimoniales sobre la fragilidad del entorno y un comportamiento más ecológico del turismo, también en cuanto al nivel de sonido".
El Ayuntamiento de Ibiza debe tener en cuenta este informe, consultar con los vecinos sus proyectos y adaptarlos a una situación real; compartir sus problemas y actuar correctamente para lograr solucionarlos o al menos mitigarlos en la medida de lo posible. Los vecinos hemos tenido conocimiento por la prensa de que el consistorio ha firmado un convenio para reactivar la zona del puerto (¿?). Se intenta fomentar la actividad para ayudar a los bares y discotecas. Con actuaciones que impliquen un mayor nivel de decibelios y una mayor presión turística se está ignorando a la UNESCO. La verdad es que en Ibiza pasan cosas muy raras, incluso totalmente contradictorias. Como no hay espacios libres y está todo invadido, ¿actuarán en los tejados, o de nuevo en los balcones, donde ya tuvimos un Dj?
El puerto de Ibiza sale en la televisión nacional cuando se quiere dar un ejemplo de desmadre y descontrol. Los políticos municipales no visitan el puerto, ¿pero tampoco ven la tele?. El programa de Concha García Campoy --en la cadena cuatro-- en el que salían los bares del puerto el verano pasado, ¿lo han visto? ¿Qué dicen? ¿Qué hacen?
Es necesario que impere el sentido común y que el consistorio retome el ejercicio de sus funciones en el puerto --que parece ser una zona libre de cumplimientos legales--, con pasos prioritarios y urgentes: hacer cumplir que la música al exterior cese a las 12 de la noche, como está establecido; suprimir los altavoces del exterior de los bares; retirar al Dj ilegal de la calle Garijo --que lleva años poniendo música en la puerta del establecimiento-- y en general adecuar la actividad de cada establecimiento a las normas estipuladas en su respectiva licencia; eliminar la ocupación injustificada de la vía pública, dejando espacio para entrar tranquilamente en las casas; hacer que los bares finalicen su actividad a las 3,30 horas de la madrugada, su hora; retirar a los relaciones públicas de la calle; evitar las aglomeraciones de gente dando gritos; hacer cumplir que los restaurantes --como "El Juanito"-- no pasen a ser bares de ruido y que no puedan abrir sin los correspondientes permisos legales; incrementar la vigilancia y el control. El Ayuntamiento de Ibiza es el único de las ciudades patrimonio que autoriza que sus terrazas estén abiertas hsta las 3,30 horas de la madrugada. ¿Acaso no se podría reducir este horario a las 2,30 horas?
La Ordenanza Acústica establece la posibilidad de declarar una zona acústicamente saturada cuando sea necesario. Cumplan esta disposición, no hagan lo contrario, puesto que el ruido es una forma de tortura que impide vivir con normalidad y descansar correctamente, pudiendo afectar gravemente a la salud física y/o psíquica.
En nuestro abandono, están olvidadas también las normas urbanísticas de obligado cumplimento. El PEPRI, en su artículo 16.9 especifica para Sa Riba: "Creación del nuevo espacio verde de Sa Riba y urbanización parcial del carrer d´Enmig y de Cipriano Garijo. Y en el artículo 10: "Creación del
nuevo espacio verde del frente de la Avenida del Puerto y urbanización parcial de Cipriano Garijo. En estos espacios verdes obligatorios podríamos disfrutar todos de un mejor medio ambiente, y hace falta. En cambio, en vez de plantas, árboles y flores tenemos una invasión de este espacio público, por el que se reparten ingresos la Autoridad Portuaria o el Ayuntamiento, según las zonas: la gigantesca ocupación de taburetes en la confluencia de Garijo y Vicente Soler la cobra el Ayuntamiento; taburetes --al aire libre, en la vía pública y cubiertos por plásticos durante el día-- en vez de zonas verdes es un cambio antidemocrático y claramente injusto. El artículo 88 de la susodicha norma señala también que "en la vía pública tan sólo se permiten parasoles de color blanco, plegables y sin fijar al pavimento"; los enormes toldos, las extrañas construcciones plásticas gigantes y fijas --impresionantes las que permite el
ayuntamiento en Vicent Soler-- están, por lo tanto, de más; el artículo 142 del capítulo V especifica que los conductos de humos no podrán situarse en el exterior.
Las inversiones del Ayuntamiento deben ser coherentes y lógicas. Gástense el dinero del que disponen --que es de todos-- en proteger el entorno, en mejorar la habitabilidad del barrio, en aumentar el presupuesto de asuntos sociales y solidarios, que hay mucha gente pobre y gente que pasa hambre; en políticas integradoras que tengan más en cuenta al vecino, que es quien de forma violenta recibe cotidianamente el daño de verse inmerso en esta zona tercermundista, en la que se ve privado de derechos y libertades de forma muy preocupante; en arreglar infraestructuras, en retirar los tendidos eléctricos que cuelgan en las calles. Subvencionen la reparación de los tejados que se hunden, los balcones que se caen --el último en diciembre de este año, en la calle d´Enmig--, acaben el trabajo iniciado por el Patrimonio hace años. Añadan también un tanto para el pequeño comercio que en las calles próximas de La Marina intenta abrir en invierno --entre otras cosas, para que el centro histórico no esté muerto-- y que hace un esfuerzo importante para no tener que echar el cierre definitivamente.
Los vecinos somos frágiles. Por favor, respétennos.»
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jueves 4 de marzo de 2010
Pasos a seguir para denunciar el ruido
Antes de denunciar por ruidos, conviene seguir previamente estos pasos:
■ Administrativa.
■ Judicial Contencioso - Administrativa. Contra las resoluciones expresas o presuntas de la Administración. Existe una gran variedad de procedimientos, entre ellos:
■ Judicial Civil. Contra el causante de los ruidos. Algunas posibilidades:
■ Judicial Penal. En casos de grave riesgo para la salud (Artículo 325 del Código Penal).
- Intentar dialogar con el responsable o responsables de los ruidos y/o actividades molestas. Es muy aconsejable ir acompañado de al menos una persona de confianza.
- Si la vía del diálogo directo no da resultado, hay que mandar al responsable de los ruidos una carta certificada con acuse de recibo. En el escrito deberemos pedir el cese inmediato de la actividad molesta. Con esto podremos demostrar en el futuro que hemos comunicado al infractor nuestra queja (las palabras se las lleva el viento).
- Si el infractor continúa causándonos molestias, ha llegado la hora de llamar a la Policía Municipal para que realice una medición de ruidos. Se pueden efectuar todas las llamadas justificadas que sean necesarias, teniendo en cuenta que las mediciones se suelen realizar con las ventanas cerradas.
- Si el ruido nos empieza a producir algún tipo de trastorno psicológico, hay que acudir cuanto antes a un profesional. En el futuro es muy probable que necesitemos un informe médico.
- Si el problema persiste, ya no queda otro camino que el de consultar con un abogado especializado en el tema y disponerse a denunciar.
■ Administrativa.
- Denuncia del particular, mediante escrito dirigido al Ayuntamiento (Medio Ambiente), exponiendo la causa del ruido, propietario o responsable del mismo, horas en que se produce, personas afectadas, etc.
- Inspección de los técnicos municipales e informe de los mismos.
- Alegaciones de denunciante y denunciado. En determinados casos se pueden pedir medidas urgentes, como el cese inmediato de la actividad o el precintado de las instalaciones.
- Decreto del Alcalde que establecerá las medidas correctoras y el plazo de ejecución.
- En caso de reconocida urgencia, la denuncia puede formularse ante la Policía Municipal, que deberá realizar de forma inmediata una visita de inspección.
- Si el ruido está producido por un vehículo de motor la Policía Municipal está obligada a detenerlo en el acto y notificar la denuncia.
■ Judicial Contencioso - Administrativa. Contra las resoluciones expresas o presuntas de la Administración. Existe una gran variedad de procedimientos, entre ellos:
- Contra la inactividad de la Administración o su actuación ilegal por vía de hecho.
- Reclamación de indemnización a la Administración por las consecuencias de sus acciones u omisiones.
- Procedimiento de Protección Jurisdiccional de los Derechos Fundamentales de la Persona, por violación de los derechos constitucionales a la intimidad e inviolabilidad del domicilio.
■ Judicial Civil. Contra el causante de los ruidos. Algunas posibilidades:
- Demanda ordinaria reclamando daños o perjuicios por culpa o negligencia (art. 1902 del Código Civil).
- Interdicto de obra nueva, si se trata de ruidos procedentes de obras o construcciones (art. 236, Ley del Suelo). El juez puede ordenar de forma inmediata la suspensión cautelar de la obra.
- Si el causante del ruido ocupa una vivienda alquilada, el arrendador puede ejercer la acción de resolución del contrato de arrendamiento (art. 27.2, Ley de Arrendamientos Urbanos).
- Si ocupa una vivienda en régimen de propiedad horizontal, la comunidad de vecinos puede entablar un procedimiento judicial para conseguir la cesación de la actividad, pudiendo llegar, en caso de gravedad, a la privación temporal del derecho al uso de la vivienda. Puede también solicitarse indemnización por daños y perjuicios (art. 7, Ley de Propiedad Horizontal).
- Si los ruidos se deben a una falta de calidad de la vivienda, se puede pedir el saneamiento por vicios o defectos ocultos (Disp. adic. 5ª de la Ley del Ruido).
■ Judicial Penal. En casos de grave riesgo para la salud (Artículo 325 del Código Penal).
- Se debe presentar denuncia (ante el Juzgado o la Fiscalía) o querella ante el Juzgado.
- Es conveniente contar con testigos. También serán de ayuda certificados médicos que hagan constar el efecto posible de los ruidos a los que se ha estado sometido.
- La condena, para el autor de los ruidos, será normalmente de entre dos y cuatro años de prisión, inhabilitación para ejercer oficio y cierre del local ruidoso.
- Para la autoridad o funcionario que los hubiere consentido, de entre seis meses y tres años de prisión e inhabilitación para empleo o cargo público de siete a diez años.
- Se pueden reclamar además indemnización por daños y perjuicios.
- Para interponer querella (o si se interviene como acusación particular) se necesita abogado y procurador. No es necesario para presentar denuncia.
- Ante el Tribunal Constitucional por violación del derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio (art. 18 de la Constitución Española).
- Es necesario agotar antes la vía judicial.
- Se precisa asistencia de abogado.
- No necesita ninguna formalidad especial.
- Hay Defensor del Pueblo en casi todas las Comunidades Autónomas. En varias de ellas tiene otro nombre: Procurador del Común, Ararteko, Síndic de Greuges.
- El Defensor del Pueblo puede formular a las autoridades y funcionarios advertencias, recomendaciones, recordatorios de sus deberes legales y sugerencias.
- Estas resoluciones no son de obligado cumplimiento, pero las autoridades y los funcionarios vendrán obligados a responderle por escrito en término no superior a un mes.
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